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Cualificación del trabajo y productividad ¿existe un vínculo?

Empezaré diciendo que en el informe de 2001 de la OCDE cuando se analiza las causas determinantes del crecimiento nos participa que en una economía basada en el conocimiento, realmente aparece una vinculación directa entra la cualificación del capital humano con la productividad en el trabajo y más concretamente con el crecimiento económico.

 

No obstante, es necesario precisar que este factor de vinculación es de difícil cuantificación pues se combina con otros, tales como la innovación, la inversión, la organización del trabajo, así como, con los métodos modernos de gerencia. En cualquier caso, el Informe recomienda en líneas generales que hagamos un esfuerzo de inversión educativa y formación del capital humano con el objetivo de incrementar la productividad.

 

La recomendación se ampara en investigaciones que encuentran conexión entre la cualificación del capital humano y la productividad, de modo, que observan que los trabajadores con un alto nivel de cualificación registran un aumento de productividad. A nivel macroeconómico, se evidencia además una importante contribución del capital humano cualificado al crecimiento de la productividad. En ese sentido, recientes estudios sugieren que existe una importante contribución del capital humano al progreso tecnológico, al desarrollo y a la adopción de nuevas tecnologías y a la mejora continuada de los procesos de producción existentes.  De modo que, advierten que la calidad de la educación pueda ser tan importante para la productividad como su cantidad, aunque en honor de la verdad no se establecen estimaciones fiables de la importancia y el tamaño de sus efectos. (1)

 

Para Ciccone el índice de dinamismo de un país lo determina el nivel de acoplamiento del capital humano y el índice del cambio tecnológico, que además influye de modo indirecto en la determinación de la productividad y el empleo. (2)

 

Las habilidades y el conocimiento de las personas resulta útil para la producción de mercancías, de servicios y del conocimiento adicional. Aunque se acaba reconociendo, sin embargo, que la medida del poder de esa cualificación es imperfecta, pues no se logra representar la fuerza real de la conexión entre el capital humano y la productividad, lo que representa un importante problema de error a la hora de plasmar sus efectos y que se minimizan en las estadísticas. No obstante, el informe de la OCDE estimó que la cualificación del capital humano influyó entorno a un  22 % en el crecimiento observado de la productividad sobre 1960-90 y un 45% en el diferencial de productividad con el promedio de la muestra en 1990. (3)

 

La aparición de las nuevas tecnologías desde el punto de vista económico introduce en el mercado productos nuevos o nuevos procesos, lo que fuerza a los competidores por imitación a innovar. Ello produce un efecto difusor del proceso innovador en la economía, la producción y el consumo. Asimismo, los productos nuevos provocan una demanda que conduce a la creación de trabajo. Ese mismo aumento de variedad y calidad conduce indefectiblemente a un determinante aumento de la habilidad, y ambos progresos estiman los autores que influyen en una parte  decisiva de la productividad y determinan salarios más altos.

 

En consecuencia, podemos decir que las innovaciones en el proceso substituyen generalmente el trabajo por el capital (a menudo con la nueva inversión basada en tecnologías de información y de comunicación), conduciendo a los aumentos de la eficacia. (4)

Existen 2 teorías que intentan explicar la relación de la cualificación profesional y la productividad en las últimas décadas, a saber:

 

 

 

 

 

1) La primera hipótesis sostiene que si los trabajadores están cualificados cuentan con una ventaja relativa en el ajuste y aplicación de las nuevas tecnologías. Entonces la prolongación de las tecnologías influye en el aumento de la demanda del trabajador cualificado y esto significa que en un período de cambio tecnológico, la productividad del trabajador cualificado aumenta frente a los trabajadores menos preparados, debido al hecho que los trabajadores más preparados son más capaces de ajustarse a un ambiente más cambiante.

 

2) La segunda hipótesis mantiene que el cambio tecnológico influye en la cualificación del capital humano, pues las nuevas tecnologías reemplazan principalmente las tareas trabajo intensivo dando como resultado cambios permanentes en la acción del equilibrio del trabajo cualificado y la producción. 

 

La evidencia, más clara, se refleja a nivel industrial donde casi todas industrias empezaron a emplear trabajadores cualificados durante el años setenta y la década de los 80 y resultó que las industrias que más se informatizaban aumentaron su demanda para trabajadores cualificados  en una tasa más rápida (véase Berman, Salta y Griliches, 1994; Autor, Katz y Krueger, 1998; Machin y la Camioneta Reenen, 1998). A Machin y Camioneta Reenen (1998) respecto de los datos del uso del sector industrial en Dinamarca, Francia, Alemania, Japón, Suecia y el RU. Las conclusiones a modo de síntesis de los diversos autores revelan una correlación positiva fuerte entre el nivel de la inversión en ordenadores y los cambios en la cualificación de los trabajadores de la industria.

 

No obstante, las estructuras que facilitaron la introducción de nuevas tecnologías explican la llamada ‘paradoja de la productividad' que significa que las inversiones grandes en ordenadores a menudo fallan al no tener como resultado significativos aumentos de productividad. Caroli y Camioneta Reenen (1999) investigaron los cambios organizacionales respecto de la descentralización de la autoridad, la reducción de niveles jerárquicos en las funciones directoras y el aumentado de realización de tareas simultáneas. Ellas encontraron que los cambios en la organización tienden a reducir la demanda para trabajadores no especializados y lleva a aumentos más grandes en la productividad en los establecimientos que requieren mayor nivel de habilidad. En conclusión, dicen que la introducción esparcida de nuevas formas de organización, pueden ser importantes a la hora de explicar la demanda declinante respecto de los trabajadores menos hábiles. Ese logro educativo se puede utilizar como un poder para las acciones del capital humano porque muchas de las habilidades son pertinentes en la producción.

 

El resultado final, es que la educación es un útil para habilidades, y su valor estimado refuerza el impacto del capital humano en la productividad. Es decir, si aprendemos algo útil ello influirá en la consecución del crecimiento. Ahora bien, para obtener una mejor calidad del capital humano en relación con la productividad se debe encontrar formas de control de la calidad de la educación.

 

En este orden, el estudio de Jones (1996) obtiene conclusiones optimistas con respecto a la contribución de educar para la productividad, este autor deriva una ecuación constante donde resulta que la tasa de crecimiento de la producción por trabajador aparece como una función de las acciones sobre el capital humano. Los resultados son semejantes a los obtenidos por Hamilton y Monteagudo (1998), Loayza y Villanueva (KLV, 1993), Islam (1995) y Caselli, Esquivel y Lefort (1996).

Concluyen que el progreso tecnológico aumenta la productividad y puede elevar la sustitución de algún tipo de mano de obra, por nuevas máquinas. Es lo que Joseph denomina "destrucción creativa" que se caracteriza por su impulso innovador. De modo que, el mercado recompensa el mérito, la capacidad, por medio de remuneraciones que se incrementa en función de la tecnología y productividad.

 

 

 

En el fondo este es uno de los criterios por las cuales la Comisión de las Comunidades Europeas acentuó en varias ocasiones la necesidad de invertir más en capital humano. Me estoy refiriendo a sus recomendaciones entorno al hecho de aprender de por vida, respecto del incremento de la calidad del trabajo y de la movilidad.

 

Efectivamente, el logro educativo es una de las mejores herramientas de la UE para influir decisivamente en el futuro de la economía de los países de la unión con la finalidad de hacerlas más competitivas y más dinámicas, es decir, capaces de generar más y mejores trabajos y de alcanzar la mayor cohesión social

 

No es esa política social simplemente una manifestación necesaria de la solidaridad sino que representa para lo que aquí interesa un contribuyente directo que aumenta la productividad global.  La determinación del impacto de la política social en el crecimiento y el bienestar es un  especial desafío para la Unión Europea.

 

En el informe de los profesores Angel de la Fuente y Antonio Ciccone se aprecia un importante  cambio en materia económica cuando destacan la importante y creciente inversión observada en materia de recursos humanos si lo comparamos con respecto de otras inversiones. Ellos ligan en su análisis la productividad a la inversión en capital humano. Alegan en apoyo de sus tesis estudios empíricos que determinan la relación entre el capital humano y la productividad en los negocios. Tales investigaciones observan que los trabajadores con alta productividad cuentan con una alta cualificación y son una fuente directa de competitividad a largo plazo.

 

Es más, a nivel macroeconómico sostienen que el capital humano contribuye substancialmente al crecimiento de la productividad agregada, aunque todavía hay mucha incertidumbre en cuanto al tamaño exacto de esta contribución debido a los problemas econométricos que complican la interpretación de los resultados empíricos.

 

En todo caso, amparados en estudios recientes sugieren que la calidad de la educación podría ser un importante instrumento que influye en la productividad. Los gastos en educación y formación profesional determinan en el índice de productividad. Es más, aprender de por vida es un soporte para contrarrestar la obsolescencia cada vez más rápida de habilidades en un período del cambio tecnológico rápido. De modo que, mejorar la inversión en conocimiento del capital humano contribuye perceptiblemente al crecimiento de la productividad. 

 

En resumen, refieren evidencias de que el capital humano desempeña un papel dominante a la hora de fomentar el cambio y la difusión de la tecnología. La inversión en capitales humanos genera activos alternativos y perspectivas agregadas. Por último, las políticas que elevan la cantidad y la calidad de la acción del capital humano son compatibles con el aumento de la cohesión social.

 

En conjunto los autores aquí reseñados sugieren que la inversión en capital humano es un factor crucial para el crecimiento, particularmente en un contexto actual de cambio tecnológico rápido, y que sirve a su vez como instrumento dominante que realza la cohesión social. (5)

 

Una de las estrategias de la política de la UE es la cohesión social porque se considera que es un factor esencial de crecimiento que sirve de palanca. Para la cohesión se utiliza la formación y la preparación cualificada del capital humano pues representa el requisito previo para la puesta en práctica de nuevas tecnologías. (6)

 

En síntesis, se considera que la capacitación del capital humano es determinante para la productividad, además de influir en otros parámetros y resultados económicos. Pero juega un papel particularmente decisivo en la nueva economía del conocimiento.

 

Autor: Feliciano Nogueira Vidal

             Graduado Social y Abogado.

Notas Bibliográficas:

 

(1) Armin Grunwald, Academia Europea para el Estudio de las Consecuencias de los Avances Científicos y Tecnológicos.

(2) Ronstadt R. "The Educated Entrepeneurs: a new of entrepeneurial education is begining." American Journal of Small Business 11 (4) 37-53 Spring 1997

 

(3) Human capital in a global and knowledge-based economy FINAL REPORT Ángel de la Fuente and Antonio Ciccone.

 

(4) The dynamics of innovation and its employment effects. An analysis of innovation surveys in European industries Valeria Mastrostefano and Mario Pianta

 

(5) Para Francia, Alemania, Japón, Suecia y el Reino Unido: Berman y Griliches (1994) Katz y Krueger (1998) documentan una correlación positiva fuerte entre el nivel de la inversión en ordenadores y la demanda del capital humano en el nivel de la industria.  Usando una sección representativa de las plantas de los E.E.U.U., Doms, Dunne y Troske (1997) observan que en las mismas plantas en diversos puntos en el tiempo, se revela que aquellas plantas que adoptan nuevas tecnologías tienen una parte más cualificada de trabajadores.

 

(6) Revista del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales.

 

 

 
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